MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, DÍA16

DÍA 16

 

V/           En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

R/           Amén.

V/           El Señor esté con vosotros.

R/           Y con tu espíritu.

 

 

Invocaciones al Sagrado Corazón de Jesús

 

V/           Corazón de Jesús, Altar humano donde se ofrece el Sacrificio divino.

R/           ¡Sacia de favores a tus fieles!

V/           Corazón de Jesús, Morada de toda la divinidad.

R/           ¡Sé tú nuestra morada!

V/           Corazón de Jesús, Ofrenda agradable al Padre.

R/           ¡Que seamos víctima viva para tu alabanza!

V/           Sagrado Corazón de Jesús.

R/           En ti confío.

R/           “Y si me gozo, Señor,

con esperanza de verte,

en ver que puedo perderte

se me dobla mi dolor;

viviendo en tanto pavor

y esperando como espero,

Muérome porque no muero.”*46

 

*46 San Juan de la Cruz

Oración para todos los días

 

¡Oh Dios!, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados has  depositado  infinitos  tesoros  de  caridad;  te  pedimos  que,  al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

R/ Amén.

 

 

Lectura bíblica: Hb 5, 7-9

 

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen en autor de salvación eterna.

 

Meditación: La expiación prepara y perfecciona la consagración

 

Así, pues, como la consagración profesa y afirma la unión con Cristo, así la expiación da principio a esta unión borrando las culpas, la perfecciona participando de sus padecimientos y la consuma ofreciendo sacrificios por los hermanos. Tal fue, ciertamente, el designio del misericordioso Jesús cuando quiso descubrirnos su Corazón con los emblemas de su pasión y echando de sí llamas de caridad: que mirando de una parte la malicia infinita del pecado, y, admirando de otra la infinita caridad del Redentor, más vehementemente detestásemos el pecado y más ardientemente correspondiésemos a su caridad.*47

*47PÍO XI, Carta-Encíclica Miserentissimus Redemptor, n.8

Acto de confianza

R/           ¡Oh Corazón de Jesús! Pongo toda mi confianza en Ti. De mi debilidad todo lo temo, pero todo lo espero de tu bondad. A tu Corazón  confío  que  proveas  a nuestra  diócesis  y a toda  la  iglesia universal de muchos y santos sacerdotes (u otra petición que se desee). Míralo todo y después haz lo que tu Corazón te diga, deja obrar a tu Corazón. ¡Jesús mío, yo cuento contigo, yo me fío de ti, yo descanso en ti, yo estoy seguro en ti!

 

V/           Corazón   de   Jesús,   en   quien   el   Padre   tiene   toda   su complacencia.

R/           Ten misericordia de nosotros.

V/           Jesús, manso y humilde de Corazón.

R/           Haz nuestro corazón semejante al tuyo.