MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, DÍA 2

                                            DÍA 2

 

V/           En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. R/           Amén.

V/           El Señor esté con vosotros. R/           Y con tu espíritu.

 

Invocaciones al Sagrado Corazón de Jesús

 

V/           Caridad del Corazón de Jesús.

R/           ¡Derrámate en mi corazón!

V/           Clemencia del Corazón de Jesús.

R/           ¡Consuela mi corazón!

V/           Docilidad del Corazón de Jesús.

R/           ¡Eleva al Padre mi corazón!

V/           Sagrado Corazón de Jesús.

R/           En ti confío.

R/           Dios mío, he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre ti todas mis inquietudes.*4

 

Oración para todos los días

¡Oh Dios!, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados has depositado infinitos tesoros de caridad; te pedimos que, al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos una cumplida reparación. Por Jesucristo nuestro Señor.

R/ Amén.

 

 

Lectura bíblica: Jer 1,4-8

Señor me dirigió la palabra: «Antes de formarte en el vientre, te elegí, antes de que salieras del seno materno, te consagré; te constituí profeta de las naciones.

Yo repuse: «¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que solo soy un niño».El Señor me contestó: «No digas que eres un niño, pues irás adonde yo te envíe y dirás lo que yo te ordene. No les tengas miedo que yo estoy contigo para librarte».

 

Meditación: Un Corazón que cambia la vida

San Claudio La-Colombière, religioso de corazón puro y libre fue preparado para comprender y predicar el mensaje que, al mismo tiempo, el Corazón de Jesús confiaba a sor Margarita María Alacoque. Paray-le-Monial es, a nuestros ojos, la etapa más fecunda del breve camino de Claudio La Colombiere. Llegó a esa ciudad, rica de una larga tradición de vida religiosa, para encontrarse providencialmente con la humilde salesa que había entrado en diálogo constante con su «divino Maestro», que le había prometido«las delicias de [su] amor puro». Descubrió en ella a una religiosa que deseaba ardientemente «la cruz completamente pura», y que ofrecía su penitencia y sus penas sin reticencia.

El padre La Colombiere, con una gran seguridad de discernimiento, acreditó enseguida la experiencia mística de Margarita María, esa «discípula amada [del] Sagrado Corazón», con la cual entabló una

hermosa fraternidad espiritual. Recibió de ella un mensaje, que tuvo una gran resonancia: «Éste es el Corazón que amó tanto a los hombres, que no ahorró nada, hasta agotarse y consumirse para testimoniar su amor». El Señor pidió que se honrara su Corazón con una fiesta, haciéndole una «reparación de honor» en la comunión eucarística. Margarita María transmitió al «servidor fiel y perfecto amigo»,  que  reconocía  en  el  padre  La  Colombière,  la  misión  de «establecer esa devoción y de complacer a mi divino Corazón». Claudio, en los años que aún le quedaban por vivir, interiorizó esas «riquezas infinitas». Desde entonces su vida espiritual se desarrolló en la perspectiva de la «reparación» y de la «misericordia infinita», tan subrayadas en Paray. Se entregó en alma y cuerpo al Sagrado Corazón «ardiendo siempre de amor». Incluso en la prueba practicó el olvido de sí mismo a fin de llegar a la pureza del amor y elevar el mundo a Dios. Sintiendo su debilidad, se remitió al poder de la gracia:

«Señor, haz en mi tu voluntad… Por ti, divino Corazón de Jesucristo, hago todo» *5

Acto de confianza

 

R/           ¡Oh Corazón de Jesús! Pongo toda mi confianza en Ti. De mi debilidad todo lo temo, pero todo lo espero de tu bondad. A tu Corazón  confío  que  proveas  a nuestra  diócesis  y a toda  la  iglesia universal de muchos y santos sacerdotes (u otra petición que se desee). Míralo todo y después haz lo que tu Corazón te diga, deja obrar a tu Corazón. ¡Jesús mío, yo cuento contigo, yo me fío de ti, yo descanso en ti, yo estoy seguro en ti!

 

V/           Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre.

R/           Ten misericordia de nosotros.

V/           Jesús, manso y humilde de Corazón.

R/           Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

*4 San Claudio la Colombière
*5 JUAN PABLO II, Homilía en la canonización de San Claudio La Colombière, (31- V-1992)