Símbolos que muestran cómo el Corazón de Jesús contiene todos los bienes de la vida iluminativa (II)

1)     El Sagrado Corazón es la fuente luminosa de las divinas gracias.

 

Decía nuestro Señor a la samaritana: samaritana“Si conocieras el don de Dios y quién es el que os habla, le pediríais de beber y Él os daría agua viva. Quien quiera que beba de esta agua que yo le daré, no tendrá jamás sed, pues vendrá a ser en el fuente que brote hasta la vida eterna.” Esta santa agua de que se trata es la gracia, especialmente la del divino amor, que será para el alma en que se derrame fuente de la vida eterna y luz de la gloria. Pero ¿cuál es el manantial de donde brota? ¿cuál es el canal que la conduce hasta nosotros?

En uno de los decretos que precedieron a la beatificación de la apóstol del Sagrado Corazón, leemos: “El Redentor del mundo, que elevado en la Cruz había resuelto atraer todo así, atrajo maravillosamente a su venerable sierva Margarita María. La aproximó a su corazón elevado, Cor altum, a fin de que gustará en su misma fuente la dulzura de la infinita caridad y las derramará entre los hombres. De este modo, las aguas de suavidad que Santa Margarita María sacó del costado abierto de Cristo, se derramaron por su medio como río por toda la tierra. Su único y ardiente deseo era purificar los corazones de los hombres en este océano de aguas vivas, a fin de que en estos corazones brotase una fuente de agua que saltara hasta la vida eterna”

“Rogad al Corazón de Jesús, escribe la Santa, que después de haber sido sol divino ilustrando, continuamente inflamado, haciendo crecer las virtudes y disipando las oscuridades y las nieblas de vuestras almas, sea fuente de agua viva.

Considerar este Corazón Sagrado, en medio de vuestro corazón, como la fuente de aguas vivas, para regar el jardín de vuestra alma, en el que la flor de vuestras virtudes están del todo marchitas. Él les devolverá su natural hermosura, para que vuestra alma llegue a ser el jardín de sus delicias.”

“Así como él lo prometió también a nuestro buen Padre de la Colombière:

El Sagrado Corazón de nuestro buen maestro será como fuente abundante de misericordia, de gracia, de puro amor y de toda clase de delicias. Es manantial que goza en derramarse con abundancia en favor de sus amigos y que no busca otra cosa que extenderse y comunicarse, sobre todo a las almas fieles.”

“Seamos, pues, fieles este Sagrado Corazón, el cual será para nosotros manantial de todos los bienes, en tanto que le guardemos fidelidad. Sí, por el contrario, le somos ingratos, nos abandonará o se hará insensible a nuestras necesidades.”

“Una vez, me le hizo ver la Santísima Virgen como una fuente, donde había cinco conductos que se derramaban con complacencia en cinco corazones de la comunidad (de Paray), que había escogido para hartarlos de esta divina abundancia. Había más abajo otros cinco que recibía mucho; pero dejaban escapar, por culpa suya, esta preciosa agua. “Venid, me dijo esta reina de bondad; venid a sacar las aguas de la salvación en este divino Corazón, manantial fecundo de bendiciones y de gracias.”

(Sí), Él es la fuente inagotable de todo bien, en la cual nos hace encontrar el amor de todo aquello de que tenemos necesidad; fuente donde, cuanto más se toma, más hay que tomar y es más abundante. Este divino Corazón es manantial inagotable, donde hay tres principales conductos que manan sin cesar: el primero es (canal) de misericordia para los pecadores, sobre los cuales derrama el espíritu de contrición y penitencia; el segundo es de caridad, que corre para socorro de todos los miserables que están necesitados, y particularmente para aquellos que tienden a la perfección; aquí encontrarán con que vencer los obstáculos; el tercero manantial de amor y la luz para los perfectos amigos; que Él quiere unir a Sí, para comunicarle su ciencia y sus máximas, a fin de que se consagren enteramente, cada uno a su manera, a procurarle gloria.”

Acudamos todos a esta fuente divina: si está abierta, sobre todo a las almas fieles, me están excluidos los pobres pecadores. Que no digan, pues, éstos como la samaritana: “ Puteus altus est”, esta fuente es demasiado profunda para que podamos llegar a ella; porque si el Corazón de Jesús es la fuente de aguas vivas, Él se encarga de conducirlas hasta nosotros.

2)     El sagrado corazón es el canal de las gracias divinas.

 

“Podéis también figuraros al Sagrado Corazón de Jesús, añade Santa Margarita, como un divino canal, por el cual el Padre eterno hace correr continuamente sus misericordias, hasta nuestros corazones y los corazones endurecidos de los pecadores, para llevarnos a su conocimiento y amor”

Del libro El Reinado del Corazón de Jesús(tomo 1), escrito por un P. Oblato de María Inmaculada, Capellán de Monmatre. Publicado en Francia en 1897 y traducida por primera vez al Español en 1910.