Símbolos que muestran cómo el Corazón de Jesús contiene todos los bienes de la vida iluminativa (I)

El amor divino no dice nunca: basta; y cuando ha hecho franquear el alma cristiana las sendas más dolorosas de la vida purgativa, la abre las de la vida iluminativa, cuyos esplendores va hacernos admirar Santa Margarita en el Corazón de Jesús: libro, escuela, sol de las almas, fuente y canal de toda luz y de toda gracia.

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1)    El Sagrado Corazón de Jesús es verdadero  libro de la vida.

 

¡Cuántos cristianos dirán: “yo no conozco la ciencia de los Santos”, Es decir, no sé lo que hay que hacer para llegar a ser Santo!

Santa Margarita abre a estas almas el Corazón de Jesús, como libro donde se halla esta ciencia y como escuela donde se aprende. Tomemos, pues, este libro y devorémosle, ¡qué dulce será para nuestra alma!

            “Un día, dice la Santa, al hacer la lectura para contribuir al recreo de después de vísperas, mi Amado se presentó delante de mí, y me dijo:

Quiero hacerte leer en el libro de la vida, donde está contenida la ciencia del amor.” Y descubriéndome su Corazón, me hizo leer esta ciencia de amor. Lo que se imprimió tan fuertemente mi alma, que jamás lo he podido olvidar (así que, desde entonces), durante la lectura espiritual, aunque me haga violencia, muchas veces me es imposible leer en el libro que tengo delante. En lugar de éste, el amable Corazón de Jesús, que no se retrae por mi resistencia, se me abre como un gran libro.”

¡Dichosas las almas que tengan sus delicias en esta lectura! Muy rápido serán sus progresos en la ciencia de los Santos, porque este Corazón es a la vez libro y escuela de esta ciencia.

2)    El corazón de Jesús es escuela del divino amor.

“Entraréis, dice la Santa, en el Sagrado Corazón de Jesús, como su discípulo en la escuela del puro amor, abandonando y olvidando todas las ciencias mundanas, el amor propio y la vanidad, para no tener más sabiduría que la de su puro amor. Correr generosamente a su voz, que dice: venid a mi todos los que pretendéis amarme y yo os pondré en la escuela del puro amor, donde os volveréis mansos y humildes de corazón; esto os hará encontrar la paz y descanso en este mismo amor, con el cual haréis todas vuestras acciones con espíritu de sumisión.”

En estas palabras de la Santa, ¿no oís como un eco de la voz de Aquél que nos dice en el Evangelio: me llamáis vuestro maestro y hacéis bien, porque lo soy? Vamos, pues, a esta maravillosa escuela donde el Sagrado Corazón es a la vez nuestro maestro y también nuestro sol.

3)    El Sagrado Corazón es el sol de las almas.

“Una vez que estaba expuesto el Santísimo Sacramento, cuenta la Santa, Nuestro Señor Jesucristo se manifestó a mí, deslumbrante de gloria con su cinco llagas, brillantes como cinco soles.”

“Otra vez, el día de la Visitación (2 de julio de 1688), en el Corazón amantísimo de Jesús me recogió dentro de sí mismo y me hizo gustar lo que no puedo explicar. Me fue manifestado un trono de fuego, sobre el cual estaba el amable Corazón de mi adorable Jesús, radiante por todos los lados, más brillante que el sol. Está en medio de las llamas de su puro amor. Su llaga despedía rayos ardientes y luminosos.”

“Los primeros viernes de mes, añade, que este Sagrado Corazón se me manifestaba como un sol, brillando con esplendorosa luz; sus ardentísimos rayos caían a plomo sobre mi corazón. Los lanzaba por todas partes y sobre cada corazón; pero de modo muy diferente, según las (diversas) disposiciones de aquellos sobre quienes caían aquellos rayos, porque las almas de los réprobos se endurecía más y más, como el lodo se endurece con los rayos del sol, y por el contrario, el corazón de los justos se volvía más puro y se reblandecían como la cera.”

Del libro El Reinado del Corazón de Jesús(tomo 1), escrito por un P. Oblato de María Inmaculada, Capellán de Monmartre. Publicado en Francia en 1897 y traducida por primera vez al Español en 1910.