Como deben conducirse de los apóstoles del Sagrado Corazón en sus obras de celo (II)

Medios de asegurar el auxilio del Sagrado Corazón en las obras emprendidas por su gloria.

            Los dos medios principales que los apóstoles del Sagrado Corazón deben emplear para asegurar el auxilio divino en sus empresas, son la oración y la habitual unión con el Corazón de Jesús.

Cuatro virtudes son las necesarias para “quitar los obstáculos a la acción del Sagrado Corazón y hacérnosla favorable en nuestras obras de celo, a saber: la desconfianza de nosotros mismos y la confianza en Dios, la pureza de intención y el desinterés. “

  1. Ante todo, los apóstoles del Sagrado Corazón deben de tener mayor desconfianza de sí mismos. Tiene tal empeño nuestro Señor en que la devoción a su Corazón Sagrado se establezca por la sola fuerza de su amor, que para ser su apóstol en el siglo XVII, tan fecundo en hombres de genio y de virtud, eligió una humilde religiosa, humanamente incapaz de toda empresa, pero dispuesta a ser instrumento enteramente sometido a la acción del divino amor.

“El ardiente deseo que nuestro Señor me inspiraba de amar y honrar su Corazón, dice Santa Margarita, me obligaba algunas veces a quejarme de Él, porque se servía para ello de sujetos tan incapaces, pudiendo emplear personas de autoridad y de ciencia que por su fama hubiera hecho progresar mucho esta devoción. Pero me manifestó:

Que no quería servirse del poder humano, pues la devoción y el reinado de su Sagrado Corazón se había de establecer por sujetos pobres y despreciados. No quería servirse para ello sino de cosas flacas, porque quiere hacerlo todo  Él mismo.

Espero, por tanto, que la bondad del divino Corazón no nos ha de negar lo que deseemos para su gloria, con tal de que nosotros busquemos con confianza y lo esperemos todo de Él solo. Hay que ser fieles en esperarlo todo de este Corazón adorable.”

Al final de los ejercicios nuestro Señor manifestó a su Sierva, que la principal disposición que debía de tener en el cumplimiento de su misión era el considerarse únicamente como instrumento. Le dijo:

“no has de oponer resistencia mi voluntad cuando te la dé a conocer, ni tampoco a lo que disponga de ti por la obediencia, pues quiero que me sirvas de instrumento para atraer corazones a mi amor.    

Por mi omnipotencia, que todo lo hizo de la nada. No olvides tu nada, ni que eres la víctima de mi Corazón, y que debes estar siempre pronto a para ser inmolada por la caridad. Por esta causa, mi amor nunca estará ocioso en ti, haciéndote siempre obrar o sufrir, y tu no debes pretender qué se te tome en cuenta la menor cosa para provecho tuyo, de la misma manera que el instrumento no se gloria de la obra que ha hecho el artífice. Sin embargo, como te lo he prometido, por será es en cambio los tesoros de mi corazón; y que permita disponer de ellos a tu gusto en favor de las personas dispuestas.”

 

Del libro El Reinado del Corazón de Jesús(tomo3), escrito por un P. Oblato de María Inmaculada, Capellán de Montmartre. Publicado en Francia en 1897 y traducído por primera vez al Español en 1910.