Cualidades del amor del Corazón de Jesús hacia nosotros

El Corazón de Jesús es todo amor; pero ¿cuál es la característica de este amor?
“Mirad a nuestro Señor como verdadero y perfecto amigo”, dice Santa Margarita María. En efecto, en el amor de nuestro divino Salvador a nosotros se encuentran todas las cualidades de la verdadera amistad.
La amistad supone cierta igualdad entre los amigos, reciprocidad de afecto y cambio mutuo de bienes. Ahora bien, nuestro Señor se hizo semejante a nosotros en su encarnación; pide amor por amor, y después de habernos dado con su Corazón todo lo que tiene y todo lo que es, nos invita a consagrarnos enteramente a Él.
Además, su amor a nosotros tiene todas las cualidades de la perfecta amistad, es sincero, misericordioso, perpetuo y universal.
La primera cualidad de la amistad es la sinceridad, que hace que no se contente uno con amar de palabra, sino que pruebe este afecto con obras. Tal ha sido y es el amor de nuestro Señor para con nosotros.


“Pero, Dios mío, ¡qué grande es este amor del Sagrado Corazón de Jesús!, exclama Santa Margarita. Este adorable Corazón ha amado tanto a los hombres, que se ha consumido del todo en el árbol de la Cruz para demostrarle su amor, y continúa haciéndolo en el Santísimo Sacramento.
La segunda cualidad de la amistad es la indulgencia y una misericordiosa bondad. Tal es el segundo rasgo distintivo del amor del Corazón de Jesús por nosotros.
“¡Pues bien, mi querida Madre!, escribía Santa Margarita a la Madre de Saumaise; ¿qué diremos del Sagrado Corazón de nuestro amabilísimo Jesús? Su amor está lleno de misericordia. Jamás había descubierto en Él tanta misericordia. Me veía rodeada de ella por todas partes, en ella me sentía abismada sin poder salir. ¡Oh, qué grandes son las liberalidades y misericordias de mi Soberano!. Me encontraba de tal manera colmada de ellas, que nunca me he sentido menos capaz de poder expresarlas ni comprenderlas.”
“Tened gran confianza en Dios, decía a sus novicias; no desconfiéis jamás de su misericordia, que excede infinitamente a todas nuestras miserias. Abismad en esta misericordia todas vuestras miserias. Arrojaos en los brazos de esta misericordia de Dios o en su divino Corazón, abandonándoos, para que haga de vosotras todo cuanto quiera. Me alegra que vuestra oración nuestro Señor os lleve a considerar la gran misericordia de su Sagrado Corazón. Suplicarle que la ejerza en vosotras y en todos los pecadores.”
“¡Oh, mi querida hermana!, Escribía a una de sus novicias en particular, ¡que obligada estáis a Dios por el tierno amor que os tiene! Amor que le hace usar de tan gran misericordia respecto a vos, que no dejará que os perdáis. El Sagrado Corazón os invita a que le sigáis en el camino del puro amor. Por esto ha revestido vuestra alma con el vestido de la inocencia y ha cubierto con el manto de su caridad, para nunca retiraros su misericordia.”
La verdadera amistad tiene por tercer carácter el ser perpetua e irrevocable. Así es como nuestro Señor nos ama.
“Este amable Corazón, escribe Santa Margarita, no cesa de consumirse del amor que nos tiene. Nos ama con tanto ardor, que se abrasa continuamente en el Santísimo Sacramento.”
El amor de amistad del Corazón de Jesús tiene otro cuarto carácter, que no se halla en las amistades humanas: el ser universal. El círculo de amigos entre los hombres es muy reducido, pero nuestro Señor nos ama a todos con amor de amistad, pero no de un modo igual; tiene sus amigos predilectos. ¿Quiénes son éstos?
El divino Corazón tiene solicitud especial por las almas afligidas, por las almas tibias y por las almas fervorosas.
“¡Ah, mi querida Hermana!, escribía Santa Margarita a una novicia, atormentada por penas interiores. ¡Si pudierais comprender la ardiente caridad de nuestro Señor respecto de vos, veríais que todas sus permisiones y disposiciones no son más que amor! Todo lo que vos miráis como rigores de su justicia, lo tengo yo por señales de su amorosa bondad hacia vos. Os lo digo una vez más: que estáis muy obligada al Sagrado Corazón, de nuestro buen Dueño, que os tiene tanto amor.”
Hay otra segunda clase de personas por las cuales el Corazón de Jesús manifestó frecuentemente a su sierva tener particular ternura. Son las que, después de haber sido fervorosas, han caído en la tibieza. ¡Cuántas veces la invitó a sacrificarse por estas almas infieles!
Sin embargo, para quien reserva principalmente el Corazón de Jesús las más tiernas predilecciones de su amor, es para las almas fervorosas.
“Aquella (de entre vosotras) que sea la más humilde y la más despreciada, será la que esté más adentro en este Corazón adorable, decía Santa Margarita sus novicias;
La más despojada y desnuda de todo, le poseerá más;
La más mortificada, será la más acariciada;
La más obediente, la hará triunfar;
La más caritativa, será la más amada;
La más silenciosa, será la mejor enseñada.”
Notando después en su fervorosas novicias, formadas en su escuela las cualidades que acaba de indicar, añadía: ”verdad es, mis queridas Hermanas, que estáis muy obligadas a nuestro Señor Jesucristo; pero muy en particular porque vuestros nombres están escritos en su Sagrado Corazón por el exceso de su amor.”

Del libro El Reinado del Corazón de Jesús(tomo 1), escrito por un P. Oblato de María Inmaculada, Capellán de Montmartre. Publicado en Francia en 1897 y traducida por primera vez al Español en 1910.