El Corazón de Jesús, sede del amor de Dios

El amor al mundo, manifestado en el Corazón de Jesús.

            En medio de la gran alegría de este momento, al comenzar mi visita pastoral a la India y consagrar su diócesis de Delhi al Sagrado Corazón permitid que nuestra primera acción se alabar y bendecid  a nuestro Dios. Permitidnos  glorificarlo por su amor, que nos ha sido mostrado en el Corazón de su Hijo. En el corazón humano del Hijo de María el eterno amor de Dios viene a habitar; y a través de la vida de Cristo, especialmente a través de su muerte en la cruz, se reveló la bondadosa misericordia de Dios.

Porque “Tanto amó Dios al mundo que le dio su Unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn. 3,16).  Esta es la Buena Nueva de nuestra redención. Este es el mensaje salvífico del Sagrado Corazón de Jesús. Este es el Evangelio que he venido a proclamaros hoy aquí. Durante estos días deseo también, con vosotros, mostrar mi respeto y estima más allá de los límites de la Iglesia a toda persona de la India. En esto también nos vemos motivados e impulsados por el amor de Cristo.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, fuego ardiente del amor, ten misericordia de nosotros y transformar nuestros corazones haciéndolo semejantes a tu propio Corazón.

Consagración al corazón de Jesús

            Señor Jesucristo, Redentor del género humano: nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza, con reverencia y esperanza, con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza.

Señor Jesucristo, Salvador del mundo, te damos gracias por todo lo que Tú eres y todo lo que haces por la pequeña que grey y los doce millones de personas que viven en esta Archidiócesis de Delhi , que abarca también a los que le han sido confiados por la administración de esta nación.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, te alabamos por el amor que has revelado a través de tu Corazón, que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría, manantial de nuestra vida eterna.

Reunidos en tu nombre, que está por encima de cualquier otro nombre, nos consagramos a tu Sacratísimo Corazón, en el que habita la plenitud de la verdad y la caridad.

Al consagrarse a Ti, los fieles de la Archidiócesis de Delhi renuevan su deseo de corresponder con amor a la rica efusión de tu misericordioso y pleno amor.

Señor Jesucristo, Rey de amor y Príncipe de la paz; reina en nuestros corazones y en nuestros hogares. Vence todos los poderes del maligno y llévalos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón. Que todos proclamemos  y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo, único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

            San Juan Pablo II, Consagración de la Archidiócesis, en la catedral de Delhi (India). 1 de febrero de 1986