El Corazón de Jesús y los ancianos

        En el contexto de la fe católica, mis pensamientos van dirigidos a ahora a todos los ancianos de la Iglesia que, con serenidad y alegría, dan ejemplo de una sincera vida cristiana y, al mismo tiempo, manifiestan una profunda valoración del misterio de la muerte humana, que hay que aceptar de forma realista, pero que queda radicalmente transformada en el misterio pastoral del Señor Jesús.

        Mis pensamientos se dirigen también a cuantos se hallan oprimidos bajo el peso de la enfermedad o la incapacidad, a cuantos tienen que arrastrar las cargas de la soledad, del rechazo o del miedo. Los confío, en la oración y con fraternal amor, al Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo; al Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra. Pido a Dios, mediante la intercesión de su bendita Madre María, que os sostenga en vuestros esfuerzos y que os bendiga a vosotros y a cuantos manifiestan su amor y su asistencia a los ancianos.

San Juan Pablo segundo en el congreso internacional sobre la tercera edad, cinco de setiembre de 1980

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS ANCIANOS 1 de octubre de 1999.

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