El Corazón de Jesús está quejándose

En  ese dolor, suma de todos los dolores que se llama la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, cuatro veces se lee en el evangelio que se quejó el Varón saturado de oprobios.

 

La primera, de sus tres íntimos que se duermen: “¿No pudisteis velar una hora conmigo?” .

dormidos

 

La segunda, de Judas, que lo vende y traiciona : “Amigo, ¿Con Un beso entregas al Hijo del Hombre?”.

beso judas

 

La tercera, del esbirro del tribunal que le abofetea : “Si he hablado mal, dime en que, Y si bien, ¿ Por qué me hieres?”.

Jesús. Bofetada

Y la cuarta de su Padre que le priva de su presencia sensible: ”Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado ?” .

crucificado

En estas cuatro quejas tan serenas y reposadas, que más parecen lamentos que quejas, han sido arrancadas de los labios y del Corazón de Jesucristo, más que por cuatro dolores distintos, por uno solo manifestado bajo cuatro formas.

¡El Abandono!

Esa es la gran pena del Corazón de Cristo, ese es el dolor que flota sobre el mar sin fondo ni rivera de dolores en que se anega su Corazón.

El abandono de la amistad humana, en la soñolienta desidia de sus íntimos y en la perfidia de Judas, el abandono de la justicia humana en la insolente bofetada y el abandono de los consuelos de Dios en el abandono de su Padre …

¡Siempre el abandono poniendo la gota más amarga en el cáliz de sus amarguras!

Del libro de San Manuel González, Obispo.
Que hace y que dice el Corazón de Jesús en el Sagrario.