EL APOSTOLADO DE LA PRENSA

Uno de los principales medios de apostolado, sobre todo en nuestros días, es seguramente el que se ejerce por la prensa. Así como los enemigos de Nuestro Señor se sirven de ella con satánica audacia para blasfemar de este divino Maestro y para perder las almas, de la misma manera es necesario que los amigos y los apóstoles del Sagrado Corazón pongan eI mayor ardor en emplear esta misma prensa para
Hacer que sea conocido y amado el adorable Corazón.

Escuchemos la petición que Nuestro Señor hizo a la Santa Margarita-María. Esta nos dirá a continuación las cualidades que deben tener los escritos que traten de la devoción al Sagrado Corazon.

Necesidad y valor del Apostolado de la Prensa.

 

Dijo Nuestro Señor a todos sus apóstoles: «Id y predicad»; varios de ellos, por inspiración del Espíritu Santo,  añadieron a  la predicación la Escritura. Lo mismo dice Ia Santa a los apóstoles del Sagrado Corazón: Predicad y escribid, o si no podéis hablar ni escribir, propagad los escritos destinados a dar a conocer al mundo el Corazón que tanto ha amado a los hombres.

La Sierva de Dios hizo estas tres cosas. Sabemos con qué amor hablaba del Sagrado Corazón a todos los que la visitaban. Por obedecer a sus directores, y bajo una orden formal de Nuestro Señor, a pesar de su extremada repugnancia, tuvo que tomar la pluma; y Ia humilde religiosa, que no juzgaba sus escritos buenos más que para ser arrojados al fuego, dejó a la Iglesia admirables páginas, especie de Evangelio del Sagrado Corazón. Empleo también el mayor celo en propagar los libros compuestos sobre su predilecta devoción y recomendaba con instancia su lectura. Decía a la Madre de Saumaise: «Leed alguna vez por amor del Sagrado Corazón el papelito que guardáis, porque el divino Corazón tiene gusto en ello.

La sierva de Dios se ocupaba, sobre todo, en estimular el celo de aquellos en quienes reconocía aptitudes para escribir. Nada tan edificante como la correspondencia sostenida por la apóstol del Sagrado Corazón con la hermana Joly, salesa de Dijon, y principalmente con el P. Croiset, los cuales aceptaron trabajar por medio de sus escritos para gloria del Corazón de Jesús.

Al tener noticia de que el P. Croiset, después de haber publicado el primer libro, preparaba el segundo, le escribía el 10 de Agosto de 1682 (2):

«Haced sin dilación lo que desea de  vos, porque me fuerza ardientemente a que os diga que este es el medio escogido para vuestra santificación. A medida que vos trabajéis, el divino Corazón os santificara, con su misma santidad. Por lo tanto, ¡oh, que dichoso sois, por pertenecer al número de los que se han de emplear en hacerle reinar! Quiere que os asegure de su parte:

“Que este principio le ha dado tanto placer, que ha determinado concederos las gracias que había destinado a otro, el cual ha querido excusarse con sus ocupaciones de hacer lo que vos habéis hecho; y que
desea  hagáis lo mismo en adelante, con tal que tengáis valor de continuar, a pesar de todos los obstáculos que Satanás suscite contra vuestra  empresa en lo porvenir.”

Decía a Ia hermana Joly, autora de un librito sobre el Sagrado Corazón: «A gran dicha debéis tener el emplearos en esta santa obra, eI Corazón de Jesús se complace en vuestro trabajo, porque os ama;
y si pudierais comprender de que manera os ama, no guardaríais tasa ni medida en todo lo que estuviera a vuestro alcance, para devolverle algo en cambio.»

«Si, decía a la madre de Saumaise, respecto a esta misma religiosa; si, el Sagrado Corazón Ia ama tiernamente, y en justa correspondencia quiere ser amado de ella única y constantemente.»

Al saber la Sierva de Dios que varias personas de la ciudad de Lyon se habían suscrito para pagar los gastos de un libro en honor del Sagrado Corazon, y que un librero había querido encargarse el solo de todo el coste, escribía al R. P. Croiset (3):

¡Oh, que gracias ha hecho el Sagrado Corazón a esas queridas almas, haciéndoles gustar tan pronto una devoción tan adecuada para a su santificación! Yo las considero a todas en el divino Corazón como otras tantas almas que Él se ha escogido, y que ha predestinado para su amor eterno; sobre todo, ese buen librero que se ha mostrado con tan buena voluntad, se ha conquistado por ese acto un lugar en el Corazón adorable, que será su asilo seguro en la hora de Ia muerte. Jamás ha hecho nada que le sea mejor recompensado.

Del libro El Reinado del Corazón de Jesús (tomo3), escrito por un P. Oblato de María Inmaculada, Capellán de Montmartre. Publicado en Francia en 1897 y traducído por primera vez al Español en 1910.